miércoles, 8 de junio de 2016


miércoles, 8 de junio de 2016


Cristina: Amadeo, muchas gracias por la pulserita, está divina. Che... y el bote ¿anda?
Amadeo: Es un bote, cómo no va andar. La verdad es que como primera salida se me ocurren cosas más románticas
Cristina: ¿Por qué? ¿Porque el paisaje es feo? ¿Porque no hay árboles maravillosos?
Amadeo: La laguna tampoco ayuda ¿No?
Cristina: ¿Conoces el cuento de la vendedora de cerillas? ¿Te lo puedo contar? Tenes que dejar de remar... En año nuevo, hay una nenita vendiendo cerillas en la calle y está a punto de morirse congelada en medio de la nieve.
Amadeo: ¡Ah! y si hay nieve, no puede ser acá, imagínate, lo único que nos faltaba.
Cristina: ...Trata de prender una cerilla para calentarse, entonces la prende y en cuanto la prende se hace así una llamarada enorme que es como si fuera un hogar a leña que le calienta así todo el cuerpito; y trata de poner los pies para calentarse pero cuando pone los pies se le acaba la cerilla y se queda con el cabito; entonces prende otra y se enciende así un comedor gigante con una mesa larguísima con pavos, turrones, mazapanes, sidra, no se, de todo; y así prende otra y prende otra, hasta que llega la última, la enciende y aparece su abuela (No sé porqué aparece la abuela en lugar de los padres, se ve que no tenia padres, que eso es mas triste) y aparece su abuela y ella le pide que la lleve porque sabe que después no va a haber más nada de eso, ni turrones, ni pavos, ni mazapán, ni nada. Y entonces la abuela la abraza fuerte y se la lleva lejos de todo, del frío de la tristeza y de todo lo feo; y al día siguiente pasaron unas personas caminado por la calle y la encontraron muerta con todos los fósforos alrededor y un tipo dijo –Se ve que se quiso haber querido calentar… y nada, se ve que nadie pensó que en realidad ella había encontrado la felicidad ahí, viste, porque ahora estaba en el cielo lejos de toda infelicidad junto a su abuela. Ese cuento, me da mucha emoción.
Amadeo: ¿Y qué tiene que ver ese cuento conmigo?
Cristina: No sé, pero vos también, me emocionas mucho, todo el tiempo, y hasta me parece que le estás prendiendo cerillas a todo el mundo, a las chicas de danzas o a Brunito no sé. Y yo te quería decir que no me importa nada de lo que digan de vos, porque vos me pareces muy valioso, me pareces una persona muy valiosa ¿Por qué me miras así?
Amadeo: La verdad es que... estoy enamorado de vos.
Cristina: Ay no, no, no, te lo pido por favor.
Amadeo: Pero ¿por qué? Te miro y no sé que me pasa.
Cristina: No, no enserio, anda a remar, yo te acompaño, dale. Pero no remes enojado porque ahora te veo que estás enojado ¿ché? ¿Qué no me vas a hablar más?
Amadeo: No, y no me vengas con cuentitos. Sabes lo que le pasó a la pendeja esa ¿no?
Cristina: ¿A qué pendeja?
Amadeo: A la pendeja esa, dinamarquesa, se murió sola, congelada, muerta de hambre, loca. Y si vos te crees que con esos cuentitos me vas a ayudar. ¡Cagaste! Lo único que logras es que me enamore más de vos, que te vea cada vez como una mujer más tierna, más hermosa, más dulce del mundo y se me estalla el corazón cuando te miro y si a vos no te pasa lo mismo, es una cagada que me hagas esto. ¡El amor no es un fosforito querida! ¡El amor, no es joda! Y vos no te lo bancas al amor.
Cristina: Si que me lo banco. Me lo re banco.
Amadeo: Dale Cristina, bancate el amor.
Cristina: No, no gracias, ya me lastimaron mucho.
Amadeo: Pero a mí me pasó lo mismo, y no me importa.
Cristina: Está bien, pero yo vengo baqueteada mal Amadeo, enserio, siempre elijo mal. No se puede ser boluda hoy, ayer y mañana. Ayer puede ser seguramente, hoy no sé, pero mañana no, de verdad. Yo estoy tratando de rearmarme viste, despacio, bien, con las clases, con el club, con las cosas, estoy tratando de tomar decisiones racionales, punto. Y no tiene nada que ver con vos, con tu pelo, ni nada que ver.
Amadeo: ¿Qué tiene mi pelo?
Cristina: Nada, y por eso digo no es con tu pelo, ni nada que ver, si no diría es tu pelo, al contrario tu pelo me encanta. Pero, es todo. Yo quiero un tipo sólido, con un laburo por ejemplo; y la verdad que yo te veo a vos y vos estas acá y el tipo que yo busco esta allá, me entendés lo que te estoy diciendo, no me quiero enganchar con la soledad del otro. ¡No quiero más ser madre! Yo quiero algo sano, quiero ser hija, entonces seamos adultos.
Amadeo: ¡Ya mismo me devolvés la pulsera! Me das esa pulsera.
Cristina: No, es mía.
Amadeo: Mira, haceme un favor… ¡No me hables nunca más! Y te metes las cerillas en el culo.


- Luna de Avellaneda -
 (Juan José Campanella, 2004).



El viernes 05 de mayo, el blog sufrió una denuncia masiva e intencional por los links que estaban alojados dentro de la mayor parte de las publicaciones. Esto tuvo por consecuencia que cada archivo fuese eliminado. Desgraciadamente se acabó el formato de videos ONLINE, quizás lo mantenga solamente con unas muy poca películas: las que trabajé en crear los subtítulos desde cero. Con respecto a la temática del blog, esta seguirá siendo exactamente la misma; conocer y redescubrir películas que quizás no valoramos en su momento, y en realidad sí lo merecían... [Seguir leyendo la noticia]


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