Si disfrutás el contenido del blog y quieres ayudar a que siga creciendo, te invito a conocer mi otro proyecto creativo en Patreon.
Tu suscripción me permite dedicar más tiempo y energía tanto a la creación visual como también a Cine De Medianoche. 👉 Únete aquí:


Hoy, como pequeño homenaje (al modo de Cine de Medianoche), quiero compartir una película, pero no una de las típicas, sino de una que ya mencioné alguna vez en el blog y por la que siento un cariño particular: After Hours (1985), la comedia nocturna de Martin Scorsese. Una historia disparatada sobre una noche que se vuelve cada vez más extraña, protagonizada por Griffin Dunne, acompañado por Rosanna Arquette, Linda Fiorentino, Verna Bloom y, por supuesto, Catherine O’Hara, quien ya demostraba ahí su gran talento para la comedia y su capacidad para brillar incluso en medio del caos.

La película sigue a un hombre común atrapado en una noche interminable por Nueva York, donde todo sale mal y cada encuentro es más raro que el anterior. Tiene humor, situaciones absurdas, un ritmo inquieto y una sensación constante de que nada está bajo control. A eso se suma la música de Howard Shore, que aporta un tono nervioso y extraño, ayudando a que la noche se sienta aún más caótica y surreal.

Entre algunos datos curiosos: fue hecha con un presupuesto relativamente bajo para Scorsese, lo que le dio un aire más simple y callejero. Muchas escenas se filmaron de noche real para reforzar esa sensación de cansancio e insomnio. Durante años fue considerada una película menor dentro de su filmografía, hasta que con el tiempo se convirtió en un clásico de culto. Incluso ha influido a otros directores interesados en mezclar humor raro con situaciones casi pesadillescas.
