He habilitado un canal en WhatsApp para dar avisos sobre nuevas publicaciones, enlaces reparados y actualizaciones del blog. Información puntual. 👉 Únete aquí: Canal en WhatsApp

Si disfrutás el contenido del blog y quieres ayudar a que siga creciendo, te invito a conocer mi otro proyecto creativo en Patreon. Tu suscripción me permite dedicar más tiempo y energía tanto a la creación visual como también a Cine De Medianoche. 👉 Únete aquí: Patreon


 
Body Bags (1993) es una de esas películas que no suelen aparecer en listas prestigiosas ni en ciclos de “lo mejor de Carpenter”, pero que se quedan pegadas a la memoria por razones mucho más personales y menos solemnes. Una antología televisiva de terror, dividida en tres historias, presentadas nada menos que por el propio John Carpenter haciendo de forense sarcástico, con bata, cadáveres y humor negro. Desde ahí ya se nota que la intención no era hacer una obra maestra, sino divertirse jugando con los códigos del género… y hacerlo con ese aroma a VHS que todavía parece impregnado en cada plano.

La primera historia gira en torno a un hombre obsesionado con la calvicie que acude a una clínica especializada en tratamientos capilares… una clínica tan pulcra como inquietante. Es un segmento que mezcla terror corporal con ironía noventera, y que hoy se siente casi como una sátira incómoda sobre la obsesión estética. Dato curioso: este episodio está dirigido por el propio Carpenter, y se nota en el ritmo, en la música (compuesta también por él) y en ese final cruel que funciona como una broma macabra contada con total seriedad.

El segundo relato nos lleva a una gasolinera perdida en la noche. Una chica trabaja sola mientras se difunde la noticia de un asesino suelto en la zona. Es probablemente la historia más simple y directa de las tres, casi un ejercicio de tensión pura. Carpenter aquí cede la dirección a Tobe Hooper (The Texas Chain Saw Massacre), y se nota: la atmósfera es más seca, más sucia, más cercana a una pesadilla nocturna de carretera. Tiene ese aire de cuento breve pensado para verse tarde, con la televisión encendida y la cinta ya un poco gastada.

La tercera historia es quizá la más extravagante: un jugador de béisbol sufre un accidente y recibe un trasplante de ojo… que resulta pertenecer a un asesino en serie. A partir de ahí, paranoia, violencia y una idea tan absurda como fascinante. Dirigida por Larry Sulkis, incluye un cameo notable de Mark Hamill en un papel muy alejado de Luke Skywalker, algo que siempre suma puntos cuando hablamos de rarezas noventeras.

La primera vez que pude ver Body Bags fue gracias a mi hermano, que la alquiló en VHS en un videoclub. Y eso se siente. Esta es una película que huele a estantería de cintas, a carátulas gastadas y a visionados nocturnos sin expectativas. No es una gran película, pero tiene ese encanto propio de las producciones de terror de principios de los 90, con imperfecciones visibles y una nostalgia difícil de replicar hoy.

Por todo eso, más que recomendarla como “imprescindible”, la recomiendo como experiencia: por su espíritu de antología, por Carpenter divirtiéndose y por ese aroma a VHS que todavía sigue ahí. Y sí, para quienes quieran revisitarla o descubrirla por primera vez, comparto una copia gratis. 🙂


¡PLAY!