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He aquí una de las cosas más bizarras que jamás compartí en Cine De Medianoche. Y no lo digo a la ligera. De hecho, aviso desde ya porque la contradicción es parte del encanto (y del espanto): es un libro infantil. Uno de esos objetos que no deberían existir y que, sin embargo, existieron. Lo traduje íntegramente desde cero porque es prácticamente imposible encontrarlo en español y, durante años, incluso en su país de origen fue un material esquivo, incómodo, medio enterrado. Un libro que parece haber sido diseñado para desaparecer.

El título es tan directo como perturbador: “DON'T MAKE ME GO BACK, MOMMY: A CHILD'S BOOK OF SATANIC RITUAL ABUSE”. Sí, leíste bien. Un libro pensado para niños cuya finalidad era advertirlos (junto a sus padres) sobre los supuestos abusos y rituales satánicos que, según el delirio colectivo de fines de los 80, tenían lugar en guarderías infiltradas por sectas demoníacas. No es una parodia. No es una sátira. Es completamente real, y fue tomado en serio.

Este libro es un producto directo del famoso Caso McMartin, uno de los episodios más extraños y siniestros del pánico moral estadounidense. Una guardería fue acusada de abusos y rituales satánicos sin pruebas sólidas. El juicio duró seis años, no logró ninguna condena y terminó siendo el proceso penal más largo y costoso en la historia de Estados Unidos. Pero para cuando la justicia llegó a esa conclusión, el miedo ya había hecho su trabajo.

El impacto fue tan grande que el caso se filtró a la cultura pop. En 1995, Oliver Stone produjo el telefilm “Indictment: The McMartin Trial”, una dramatización que deja en claro algo inquietante: la histeria colectiva puede ser mucho más poderosa que cualquier evidencia. El juicio se volvió espectáculo, y el terror, un relato que se vendía solo.

Lo verdaderamente perturbador del libro no es solo su tema, sino su público objetivo. La intención era que se leyera en las propias guarderías. No solo por los padres, sino también por los niños, en un intento de prevenir sobre los rituales satánicos. El texto adopta un tono didáctico, casi tranquilizador, mientras introduce ideas incómodas.

El contenido y su propuesta visual es algo explícita, jodida y, vista con ojos actuales, profundamente irresponsable. Las ilustraciones de Graci Evans refuerzan esa sensación de pesadilla suburbana: rostros inexpresivos, escenas rígidas, una estética que parece diseñada para incomodar más que para enseñar. No hay alivio visual, no hay ternura. Cada página se siente fuera de lugar.

Publicado en 1990, el libro fue escrito por Doris Sanford, una autora cuya bibliografía deja claro que esta obsesión no fue casual. Basta con revisar sus otros títulos para entender el universo mental del que proviene esta obra: demonios, amenazas invisibles, el mal agazapado detrás de lo cotidiano. Todo empaquetado con la apariencia inofensiva de un libro para chicos.

“Don't Make Me Go Back, Mommy” es, por donde se lo mire, una rareza absoluta. Un objeto nacido del miedo colectivo, un libro infantil que no busca calmar sino advertir, y una cápsula cultural de una época que perdió el eje. Lo traduje al español sin demasiado esfuerzo, y por eso dejo disponible una copia exclusiva en PDF, sí, exclusiva... Es totalmente para amantes de lo bizarro, lo incómodo y lo que nunca debió llegar a las estanterías infantiles.


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