[19 de enero de 2026] He perdido el acceso a mi correo de Gmail, así como también al antiguo canal de YouTube. Por lo tanto, si alguien necesita ponerse en contacto conmigo, puede hacerlo a través de los mensajes directos de mi Instagram: @cinedemedianoche 👈


 
Desde septiembre que no actualizo el blog, y buscando alguna publicación vieja al azar (de más de 800 enlaces a reparar… sí, tal cual), me encuentro nuevamente con Love Eternal. Qué genial película. En su momento fue un gran hallazgo, ya que no conocía ni la película ni la novela en la que se basa.

Es una historia rara y atípica: una historia de amor… a la muerte. Suena extraño, y lo es, pero desde ese lugar incómodo Ian encuentra una forma muy particular de entender la vida. No es algo amable ni fácil, pero sí honesto.

La vida de Ian siempre estuvo atravesada por la muerte. De niño ve morir a su padre y poco después encuentra el cuerpo de una compañera de escuela que se ha suicidado. Ya de adulto, aislado y con serias dificultades para relacionarse, comienza a vincularse con cuerpos de personas fallecidas. La película, basada en la novela In Love With The Dead del japonés Kei Oishi, aborda este tema con cuidado, sin caer en el morbo ni en el impacto gratuito.


La historia avanza sin apuro, con un ritmo calmo que puede descolocar. No busca provocar por provocar, sino incomodar desde un lugar silencioso: la soledad, la desconexión emocional y la sensación constante de estar fuera de lugar. Brendan Muldowney maneja bien ese clima, dejando que muchas cosas se digan sin palabras.

La parte visual acompaña con una fotografía fría y apagada, muy en sintonía con el estado mental del protagonista. La música aparece de forma mínima, casi imperceptible, reforzando la sensación de vacío sin subrayar emociones.


Robert de Hoog está muy bien como Ian. Su actuación es contenida y transmite esa incomodidad permanente de alguien que nunca termina de encajar. Muldowney, que ya había trabajado personajes marginales en otras películas, opta aquí por un tono más íntimo y silencioso.


Love Eternal pasó por varios festivales de cine independiente y, como era de esperar, dividió opiniones. A algunos les resultó perturbadora, a otros les pareció sensible y humana. No es una película para cualquiera, pero sí una de esas rarezas que se quedan dando vueltas en la cabeza después de verla. Incómoda, triste y extrañamente linda.


¡PLAY!